Ayuda de TriEye

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The Glance

El espejo de TriEye se encuentra en la esquina inferior exterior de la lente — la más cercana al tráfico, la más alejada del puente de tu nariz. Para ver lo que tienes detrás, no giras la cabeza. Inclinas los ojos. Unos 10 o 15 grados hacia abajo y hacia afuera.

Esa es toda la técnica. Lo más difícil es desaprender el giro de cabeza.

Por qué girar la cabeza es arriesgado

La mayoría de los ciclistas no se dan cuenta de cuánto sigue el manillar a la cabeza. Una pequeña mirada por encima del hombro a 35 km/h puede desplazar tu rueda entre 30 y 50 cm hacia un lado — suficiente para acabar contra un coche que adelanta o contra la rueda de un compañero. La inclinación de ojos mantiene tus manos quietas, tu trayectoria recta y tu cuerpo en silencio sobre la bici. Es la diferencia entre anticiparse y reaccionar.

Cómo se siente

La primera salida se nota deliberada. Te pillarás girando la cabeza por inercia y tendrás que frenarte. En la segunda o tercera salida, la mirada se vuelve automática, como consultar la velocidad en el ciclocomputador. La posición del espejo en la esquina inferior es intencionada: permanece fuera de tu campo de visión frontal hasta que lo necesitas.

En carretera

En tráfico fluido puedes detectar un coche que se acerca antes de que esté a tu altura. En salidas en grupo puedes ver a quién has dejado atrás sin incorporarte y romper el rebufo. En gravel y MTB — donde no siempre puedes escuchar una bici detrás de ti por encima de tu propia respiración — el espejo es la única forma de saber cuándo alguien está a punto de gritar «¡por la izquierda!».

En ciudad

Los ciclistas urbanos usan la mirada para tres cosas: arrancar desde un semáforo, elegir la línea de carril y vigilar el autobús o el taxi que se cierra sobre tu hombro. Ninguna de estas situaciones requiere girar la cabeza. Todas son más seguras con un giro menos.

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